Con la conquista de Granada por los Reyes Católicos desaparecen los conflictos fronterizos favoreciendo el asentamiento de nuevos colonos en la Sierra de Segura, con un fuerte incremento de los aprovechamientos forestales, ganaderos, agrícolas y elaboración de artesanías.
Su especial condición fronteriza hizo que el rey Fernando III otorgase a la comarca un fuero especial, con bastantes privilegios. Este fuero regirá la vida comunitaria de los segureños hasta 1748. Conocemos esta ley a través de unas ordenanzas elaboradas en 1580, en el Convento de Santa María de la Peña, en Orcera.
Las ordenanzas del común las componen setenta y dos capítulos basados en el fuero de Cuenca, pero ampliadas y adaptadas a las necesidades de la zona. Regulan todas las actividades laborales, económicas y jurídicas, además de dar a conocer como era la vida de los vecinos de la Sierra de Segura.
En el siglo XVIII la economía de la madera sufre graves daños al proclamarse la comarca de la Sierra de Segura provincia marítima, por Decreto del 31 de enero de 1748, que durará hasta 1836.
Desde principios del siglo XVIII, la Sierra de Segura se convirtió en el principal abastecedor de madera, para todas las necesidades civiles o militares de todo el país, por lo que históricamente, Jaén ha sido un almacén de madera que suministró al estado en diferentes etapas de la historia, Ministerio de Marina, Negociado de Hacienda, Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE), y para la construcción de edificios públicos y privados, elaboración de mobiliario, artesanía…
La madera fue un recurso importante que dio trabajo y beneficios a través de diferentes oficios relacionados con el monte: hacheros, aserradores, descortezadores, pelaores, ajorraores, pineros gancheros, contratistas madereros, carpinteros, carreteros, gancheros, arrieros, leñadores, maestros de río, mayorales…
El trabajo de pinero ganchero fue el oficio más singular y legendario por sus características y peculiaridades, un oficio duro y de riesgo, que solo un puñado de hombres curtidos podían desarrollar en una orografía y clima extremos de alta montaña. Hombres que se dejaron la piel cortando árboles, pelándolos, ajorrándolos y transportándolos río abajo.
Un documento audiovisual histórico de considerable valor etnográfico.